viernes, 6 de octubre de 2017

ERASE UNA VEZ EN LA MILONGA - Comentarios de libros por el "Coya" Gurrietes Borges

 Con Editorial "El Croto" nunca esta todo dicho.  Hace tiempo comentamos que sus autores se ocultan bajo seudónimos para no gozar del favor del publico bajo la forma de un linchamiento  y amigos del editor- poetastro Dalmacio Ganci. Seres con graves problemas de comunicacion que no sabiendo como organizar una fiesta sacan libros como excusa. Solo así se entiende este nuevo intento, esta absurda cruza entre Leone y Demare que da como resultado un Pekinpah sin la violencia coreografiada pero si con la escritura a cámara lenta. "Escribí un libro muchachos" -  Dice un tal Ramonchu Cadelsia. Se llama "Erase una vez en la milonga"  Hacemos presentación? Ponemos un diseño de tapa robado a Jim West?. Si! Copetin, copas, amigos. La promesa del encuentro y el desbande mental  contenido por el happening berreta.
Pero vayamos a ver lo que Ramonchu, el gandul de turno,  ha escrito a la salida de la matinee o luego de la siesta milonguera.
 En un pequeño pueblucho  famoso por sus juergas, milongas de mala fama y duelos de pasos rápidos se han perdido los códigos e impera el caos. El sheriff que echaba a los gancheadores altos, los topadores y otros rufianes se pudre al sol abonando un cantero de shitakes para rissotto. Su estrella de chapa con la cara de Contursi se  oxida en la lluvia, agujereada por  un proyectil salido del fino taco de hierro con estrías de Grabiela Grilli  la líder de "Las firulas" a  quien le molestó que el finado reprochara un retroceso cuando bailaban Rodriguez Peña.  La banda esta integrada en su mayoría por bandidas que adornan demasiado y se recrean en sus misteriosos voleos sin importarles el compás, junto a bribones de tango lento y sanguchito perpetuo. Por el otro lado y con milonga propia otros malandras: los "Tornillos"  liderados por un tal Jeison Baiut. Abrazadores torsivos, derrochadores de topetazo y adelantamiento por derecha, rufianes enardecidos por el giro barato y el vino al que le agregan un grano de aji molido mientras trafican pasos y secuencias. Ambas bandas responden a las ordenes del "Jefe" local  un usurero de pasos y complementos  llamado Saturno Borras, con la cadera envuelta en corsé de fierro con remaches y tornillos y una sustituta mano de cedro fileteada por un artista local.  Es el bailarín mas tosco y malo que ha dado el tango. Pero es el jefe.  Y nadie, nadie le "baila" al jefe. Como bien sabe la milongueridad de bien, obligada a tomar clases malas adrede, comprar horribles complementos y bailar discreto mientras entrega su abrazo y sus bienes a las milongas de  las bandas pactadas a moretones en días alternos. El domingo El jefe baja a marcarse unas dificultosas tandas con alguna moza del pueblo custodiado por las dos bandas, que riñen, se abroncan y pleitean disputando alumnos. Y si algún imprudente baila mejor o un cazador de pasos se hace el vivo se lo entierra con los cromos puestos en algún establo y su bolsa de zapatos vacía pasa a  engrosar el altar de un indio de madera con la cara de Troilo mientras las comadres comentan: "Ya le tocaron la cumparsita a otro"
 Desde el desierto llegan los héroes de la novelucha. Al tipo se lo conoce como "El chato". Viene montado en un tobiano con alforjas rojas y portatraje raton. Nariz torcida, boca firme, mandíbula acostumbrada a encajar golpes y cabeceos no queridos, un ojo penetrante y el otro oculto por un parche de cuero en el que ha dibujado un Di Sarli sonriente. Lleva el obligatorio negro con tierra en camisa, pantalón, pañuelo y chaleco. En las caderas asomando de dos cananas  sendos zapatos viejos de taco francés con gatillo y puntera de plata. Solo le queda una matita de pelos por un mal servicio a los indios Blackfoot  con un escalpado casi integral cuando intentaba venderles un "Tónico milagroso de bailar canyengue" bajo un sombrerito coqueton con cantimplora para juntar la lágrima asomada. La mujer, montada en una yegua roja ruana en cuya anca hay cruzada una  "justificadora-ametralladora de castigadas"   responde al alias de La Ronca. Morena con peinado al hombro y mechón caído sobre el ojo castaño, vestido de tiras cruzadas en cuero azul, medias con guardas de picas rojas, zapatos de taco aguja en 6 centímetros terminados en diamante, un rociador por perfume envenenado y  un juego de puñales arrojadizos a modo de cinturón o presillas para el pelo. Alquilan un salón al lado del bar, una bañera de lujo con solo tres usos de agua y un escalón donde desplegando las alforjas venden complementos tangueros hechos en cuero.  " Escuelita Mochin. Clases de tango y técnica. Todos los niveles" dice el cartel que ponen en la puerta junto a un dibujo en el que se los ve en pose con ropas rojas y zapatos a juego.  Los sufridos  hombres del pueblo, curtidos en un tango sin figuras, observan con temor  a los insensatos. Las mujeres se acercan primero tímidas, a la clase, sin animarse a entrar. Desde el otro lado de la calle cuatro matones grandes con pantalones de cinco pinzas hechos en cuero de oveja y  con tirantes fantasía recalan en la "escuelita", con botellas de vino Carlin y prontos escupitajos de huesos de aceituna empanadera  a los pies del chato. "Acá no queremos palurdos que enseñen esas cosas de tirifilos y blanduchos". Las mujeres que vienen con ellos comentan despectivas insultandolos:  "Solo tenemos un nivel para los que quieren bailar mas mejor que el jefe. Nivel muerto "  Se despliegan en circulo rodeando a la pareja prestos a iniciar  sus mortíferos  sanguchitos lentos.  El chato hace un giro con disociación y en el mismo movimiento ganchea a la altura de los huevos a las cuatro parejas mientras La ronca tararea "pobre mi madre querida" y con sus tacos de diamante les corta las tiras a los zapatos altos de las mujeres. Las cuatro parejas no han hecho ni cuarto lápiz y ya están tendidas en el suelo. Uno incluso  en pose final. Los sobrevivientes salen corriendo. Descalzas y chillando.   "Esta resbalusiando mucho ese  parquet" dice el Chato y se moja las suelas en el bandido cumparsitado(sic). Apractiquemos ganchos, que pronto van a llovernos castigadas tarambanas."
Mas tarde Son las "firulas"  las que se acercan con sus milongueros lentos.  las vieron venir como un banquete de mitológicas medusas, serpenteando adornos sobre el compás vacío y queriendo quemar los complementos. " Piojulisos, estas porondangas llevasenlas al Luna"  dicen,  con una jerga que es una mezcla entre Anthony Burges y Giribaldi,  no se si  intencionadamente mal escrita o solo copiada del traductor lunfardo-español de Google.  Los puñales trazan el aire y redibujan permanentes  a las runfleras  y sus secuaces clavandolos en postes donde se quedan  "haciendo inútiles adornos en el aire como vampiros milongueros queriendo alcanzar sanguches de milanesa picada"  Imagen esta que no alcanzo a comprender.
Como casi todo el propósito del libro.

Luego los dos hacen visitas de cortesía a las milongas rivales poniendo en ridículo a los bandidos y despreciandoles las empanadas.  Dejan bajas en ambos bandos por bubon, lesión, o cese definivo de negocio por la "justificadora". Las gentes buenas del pueblo comienzan a bailar con estilo propio y a perderle el respeto al jefe y su caterva.
 Las dos bandas  deciden unirse para echar a los intrusos que "enyenan de babosos cargoseros las pistas y nos roban la estela que con tanta coreo semos sabrino ganar". El salón de clases esta lleno de hombres y mujeres que pulen sin miedo su cadencia.  Abusando de su habilidad  el Chato y La Ronca deciden montar una milonga el domingo trayendo a una pareja de bufeteros amigos que abren la cerveza con las uñas y sacan las empanadas del horno con la mano mientras reparten tortas. En la milonga del jefe solo están las dos bandas. "A bailar. Quiero gente que baile conmigo", dice Saturno. La mitad sale a la pista para que el se luzca  haciendo esfuerzos para bailar peor. Pero no se puede. no se puede.
Tres tandas dejan un tendal de cumparsitados  por fuego cruzado. Hasta el mismo Saturno ha quedado empalado en su corsé con un taco clavado en la frente por el que ya le sale el brindis final . Solo quedan en pie para disputarle la milonga a los héroes los cabecillas y algún lugarteniente.

Llega el relamido duelo final, la famosa escena de venganza donde este miserable Spaghetti-tango se resuelve. En el capitulo anterior se da a entender que   La Ronca busca saldar cuentas con  la Grilli, porque se le fue de gira con una pareja de baile y de vida.  Chato hace años tiene un asunto pendiente con Baiut "Me enseñaste mal el ocho. Me lo hiciste practicar mal 2 años. Y ahora no me puedo sacar el defecto" - dice con su único ojo echando chispas.

Ya se imaginaran los resultados. El cruce entre western y musical tanguero es un absurdo y una fantasía. Codumila intenta mostrar los duelos como si fueran coreografías tangueras, sugiriendo incluso temas, versiones de orquesta e interpretes antes de los momentos culminantes. Lo que ralentiza la acción y diluye  su escaso talento  narrativo. Frecuentemente hay que volver páginas para saber que esta pasando. O adelantar con la esperanza de llegar al final cerrando pronto. El engendro esta cuajado de  Frases rimbombantes y repetidas:  " Como verseriés con la punta en medio de la ronda  te voy a añacar el lonta",  "No empieces a D'arienzarte  que cuando vos tenias los tiradores flojos ya yo(sic) los criaba como caminito del Inca"  "Acabuchate ahora pilicuis que viene un milongon y vos hace rato te sentaste en el cordón viendo pasar la marcha" o "Me queda solo una sacada por atrás y me parece que te la via encajar con caldo  en el corral de las criollas". Metáfora esta que recuerda aquellas kennigar a las que alude Borges y que proponen  un híbrido triple entre vaquero, milonguero y saga.
Ahorro a los lectores la recreación del duelo final con tres parejas y los buenos bailarines del pueblo esperando el resultado mientras  comen  empanada y toman vino. La banda de flauta, guitarra, violín y banjo toca Lomuto  en el tejado. Una banda de pibes quema hormigas con el brazo fileteado mientras las parejas se estudian.
Como dije, una nueva aberración que seguramente habilitara algún copetin y posiblemente alguna película de bajo presupuesto.
Que sin duda será peor.

jueves, 21 de septiembre de 2017

LOS GONZOS Y LAS SOMBRAS (T.V En Milonga del Oriental) Por Catulo Bernal

Piton Pipeta  entro al bar roñoso entusiasmado al punto de iluminar con sus ojos de místico la alicaída vitrina donde se acumulaban como morsas al sol milanesas para turistas demasiado bronceadas."Van, vann...van a hacer un programa de television con Una artista" . Parecía un chico que intenta imponer su  voz ante la indiferencia de los adultos "Me, me  pidieron ayuda, me, me preguntaron por milongas y gentes para entrevistar y los mande al Oriental" dijo por fin animándose incluso a pedir una media luna con jamón y queso.  Pero la Milonga del Oriental no era lo mismo desde que volvimos del Festival tango Divino. Trenes turísticos inquietaban las pistas hasta la medianoche. Un cubo de pantallas sobre el poste central difundía el baile de los eximios y anunciaba tandas y visitas como el panel de una terminal de ómnibus. Hasta las doce la pista estaba copada por taxitangos y decoradores de pasos que se iban con el ultimo tren, llevándose las delicias de la parrilla en viandas plásticas. Así y todo era viernes y somos gente de habito. Así que fuimos, con nuestras mejores ropas desparejas a sabiendas : moño de lazo, tirantes con la cara de Donato, un circulo oscuro de ansiedad bordeando la mirada para  ocupar nuestra mesa bajo el limonero y sobre el blanco mantel lleno de versos, plastificado por la manager de comida doña Flora, en la vana esperanza de mi futura gloria.  La pista estaba llena: muchos muñecos de cera de 40 clases, algunos novicios, un par de promesas al borde de la caducidad.  Casi ningún conocido. En las mesas los nenes del galanteo y algunos perdedores buscando su  contagio se repatingaban con sus vinos y su comida viendo el espectáculo de la soberbia o haciendo cita de cena y murmullo para volar temprano . Un par de estudiantes de filosofía esperaban a Diogenes Pelandrun con una copa en la mano. " Diganos la frase del día maestro, enriquezcanos" imploraban. Pelandrun dijo  "Me olvide las pizzetas con sofismas sorpresa y los pensamientos, que tenia atados con una gomita se me quedaron en el bolsillo del otro pantalon"  Como no entendían la ironía el pensador dijo:  "Haganse ver" su lacónica adaptacion del "Conocete a ti mismo" y los mandó a enriquecerce con mas vino.    Al pie del poste central  bajo la iluminacion de las pantallas panorámicas donde se podía seguir la evolución de una pareja bailando Inspiración"  en 360 grados   había un trípode con una y un cámara. Pude ver que plantada sobre el terraplén había otra como una ametralladora de las películas de Pekinpah. "Si fuera posible cargar de tango verdadero esta cámara les dispararía a todos estos usurpadores una descarga en pleno vientre. Caerían en cámara lenta, y al levantarse se pondrían a bailar desde adentro" Pensé.
Todos corrían para salir en cuadro.
En el cuadrilátero de los "Titanes de la milonga" no había lucha. Gancheador de Once vs. el sobaquero enmascarado se había transformado en dos parejas correctas bailando correctamente su corrección sin alma Deje caer la cabeza y vi que justo encima, en el terraplén habían trazado un camino entre cardos y ortigas, la protección natural anti-colados.
Riquelme, vestido de anfitrión amable  respondía a las preguntas del equipo. Otros desconocidos esperaban para la entrevista. A saber de que asilo de nostalgias los habrían sacado.
Pibe Pergamino salio a bailar,  aun cuando las tandas proporcionadas por Demento Dijey no  entusiasmaban. El Indio Martín llegó con su caballo  desde el confín pampeano y sin Laura, la muchacha con la que quise tener algo en tango Divino y se fue con el. No quise preguntar.
 "Esto es cartón, y pintura, tan real como un bailarin de postre, Hasta el circo más complejo tiene nostalgias del mono y el payaso, dijo Pelandrun. Nos sentíamos extraños. Entre el C.I.M (concierto Internacional de Milongas  y la television nos habían robado la autenticidad.  Solo los chorizos,  las asaduras, las abundantes bandejas de papa y milanesa, se veían verdaderos.   Pedimos el consabido chardonay, la ensaladilla rusa con pollo en hebra, la picada con su lago de mayonesa al centro. Pasadas las doce cuando se fue el ultimo tren turístico uno del equipo televisivo corto la vía con una baliza señalizadora como si fuera a disuadir a aquellos trenes oscuros que pasaban desde el futuro o el pasado.   Un segundo después, pitando "Tinta roja" un tren pequeño decorado con cartón y corrugado llego desde el otro lado. Fileteado al costado se leía "El tangueñito" . La Bailarina Vilma Diotudey y su compañero Ruben Cases, se asomaban desde una ventana. Pasaron la rampa de turistas, a pie de parrilla.  Era preciso que el tren apareciera desde la bruma choricera y poco iluminada como llegando de post guerra. Las cámaras todas  lo siguieron, atravesando rasantes la pista, los bailantes casi en la misma pose de las fotos de facebock, los pasos sacados de un paquete y ensayados a la mañana.   El conductor ubico la puerta justo en el sendero libre de cardos.   "Invierno" de Canaro se transformo en "Saludos" y la pareja comenzó a bajar por el terraplén. Mire la pista apisonada. Milongueros anónimos se habían dejado la vida en noches y pasos para que esos figurines desplegaran como un ballet erróneo su impostura. Quizá en ese momento todos sentimos que eso era intolerable. A fin de cuentas esa era nuestra milonga, el sitio donde nos sentíamos a salvo de la angustia existencial. Hubo un concierto no planeado de miradas, gestos, cabeceos, movimientos. Como criaturas abisales asomando desde un mundo desconocido la aristocracia del compáś salio a la pista. Borrones de vida y mugre con su estilo gonzo lleno de tachaduras, con su imperfecto paso y su intimo abrazo, con todos los blasones de la supervivencia  manchados por la sobras de  tantos banqueteos a los que no habían sido invitados comenzo a cadenciar en forcejeo. Los perfectos se vieron abrumados, sumergidos,devorados por la pista anonima y  sin espacio para la coreografia. Disgustado el productor hizo una seña, un retroceso. "Paren la ronda! "grito. Vilma  lo vio y perdiendo la gracia con la que bajaba, ofendida por los nulos modales y códigos del productor comenzo un retroceso en subida hasta el tren. Al volver  el taco derecho se torció y lo siguió el izquierdo. Manoteo desesperada a su pareja, arrastrándolo en un alud humano . Fue tan rápido que solo Pelandrun se movió para poner a resguardo su copa. Levantamos a Vilma como pudimos pero el daño ya estaba hecho: El tobillo derecho se le había torcido y no podía pisar.  Hubo corridas, carreras, desmontado  de equipo, lamentaciones.  Vilma le reprochaba llorando al productor "Como vas a parar la tanda, como vas a parar la tanda?.  El tipo se agarraba la cabeza" Pero pedimos permiso. Pedimos permiso al C.I.M" "Que C.I.M. Ni que CIM!. no le pediste permiso al tango pelotudo!  "gritó  la bailarina con honestidad.  Se había prestado a un desatino y estaría sin bailar, por lo menos un mes.  Llevaron el tren a la rampa y por allí la subieron, junto con los equipos.  Riquelme iba y venia al igual que Pipeta, con una botella de wisky en la mano y tan inútil como los dioses vikingos cuando la ramita de muérdago atravesó a Balder.  El tren arrancó, casi dejando atrás el cartón y el corrugado. Piton Pipeta se dolía diciendo "Tantas gestiones y ni las gracias me dieron" Se las hubieran dado si la grabacion del programa se hubiera realizado sin contratiempos? Creo que no. El tiempo del artista siempre es valioso a diferencia del de los comunes, que deben contribuir desinteresadamente a la gloria que so se han ganado por anodinos y molestos.   En las pantallas de cubo donde la misma pareja eternizaba la cumparsita en tetravision un gracioso colgó el momento de la caída, grabado por su móvil. Mientras el tango y el cansancio volvían a la pista algunos elementos de bien lo interceptaron y le tiraron el móvil a  la sanja.

sábado, 2 de septiembre de 2017

TANGUESTEIN O EL MODERNO PROMETANGO

Editorial "El Croto" el supermercado de las letras malas en un intento de redención?. Acaso los descarriados dueños del engendro han apostado por un editor solvente, han contratado a un Poe de entre casa al que luego echar por la puerta y abocarlo a la miseria?  La apuesta editorial parece más de lo mismo, pero esta reformulacion del pavoroso leiv-motiv de tantas malas y buenas películas es algo más de lo que se muestra a simple vista, como el libro de Mary Shelley que los ignorantes solo Tanguestein esta mas cerca del dilema moral, de las consecuencias de jugar con la muerte y crear vida y puede ser un poderoso espejo en el que reflejar nuestras miserias. Pero vayamos sin más a comentar esta rara avis de una tal Ewina Guribi.  Tanguestein es una profesora, un bióloga, una  científica enloquecida  cuya pasión es la milonga. Experimentos anteriores nos la muestran como una   exaltada en búsqueda de la inspiración que le permita sintetizar el A.D.N del milonguero perfecto y así ser la primera en unir ámbitos tan dispares como el del tango, la vanguardia científica y los discos de The Cure. Se deja caer por las pistas con sus modales tímidos, sus invariables tonos oscuros, su olor  a formol y su entusiasmo que la lleva a bailar mal junto a su pareja y ayudante Trombo, fanático de Sonic Youth que ha sido atraído por el trajín semanal de la milonga sin descanso. Ambos se dejan fascinar por los viejos milongueros. Ella los ve brillar cada vez menos y siente con dolor como se van apagando sin legar su testimonio, aquello que los hacia únicos, mal interpretados por otras formas de enseñar y otras dinámicas. "Tantos pasos, tantos estilos, todos se los llevara el tiempo, todos sin remedio pasaran a formar un caldo informe en donde no se vera ninguna sombra, nada saliente, solo destellos de singularidades asomando como trozos de algo que alguna vez tuvo vida" reflexiona amargamente "Todos esos abrazos sin la guia de los viejos se irán transformando en escaparates sin corazón" . Cansada de esperar que la saquen -por su apariencia solo baila con Trombo, que no lleva el compás- decide  en noche de insomnio    crear al maestro perfecto, el milonguero definitivo, dotar de vida a un cuerpo múltiple, hecho de miles de grandiosos milongueros y fabulosas bailarinas que encuentra por datos o memorias, profanando sus sepulturas para obtener muestras de tejido que le permitan obtener Un ADN. múltiple e inmortal, un archivo viviente de todos los estilos individuales posibles, que sea capaz de fundir su cuerpo en un abrazo, un raro abrazo inolvidable.  A partir de cultivos celulares que llevan toda la información genética milonguera sintetiza un cuerpo  que mantiene en suspension y hace crecer con levaduras. Logrado esto solo le falta animarlo.
ven como un engendro torpe,  símbolo del mal y lo diabólico enfrentado al bien.
La descripción de la noche en donde el engendro  cobra vida  es una pesadilla hecha a valses sonando juntos con sórdida cadencia. Una cacofonía de truenos y relámpagos inquieta al ático. En un Quincho sin techo Irene Tanguestein ata a la criatura -  que es  Androgina y de apariencia indescriptible -  a cuatro vitrolas de cobre apuntando a la tormenta. Bajo una campana de sanguches con una calcomanía del cachafaz la piel multiforme del engendro espera inmóvil.  Una sucesión de truenos baja por las vitrolas  curvando el cuerpo en espasmos galvánicos. Pero nada sucede. La doctora Tanguestein golpea en vano el  pecho y media hora mas tarde se da por vencida. Se encierra en su cuarto y pone uno tras otro los éxitos de D'arienzo. Suena "El Huracan" y Entonces oye unos pasos en la sala contigua. En la oscuridad la criatura baila imposiblemente, pletórica de vida, con pasos olvidados, con un cuerpo que es a la vez todos los cuerpos, con un paso que no es ninguno, con los dos brazos en alto y sin abrazar, ansiedad y espera, líder y follower al mismo tiempo, sin ser nada. Otra sucesión de relámpagos revela  la horrenda cara de la criatura que padece con los ojos diferente inyectados en vino  y melancolía. Los pies que quieren ser cuatro y solo son dos, aprisionados por un giro sin consuelo implorando milonga. La criatura tiembla, su olor es a la vez repulsivo y casi sexual, su aliento cloaca y verso.  Reprimiendo una nausea profunda Tanguenstein se encastra en su criatura, buscando  la cadencia. Es en vano. El monstruo no puede abrazar. Quiere ser toda la pareja y su cerebro escindido enloquece. Impotente la doctora abraza y obliga a hacer unos pasos. Gira, gira y gira con el, sin encontrarse y sin reposo.  Se desmaya, revive. Vuelve a desmayarse. El providencial cese de la música hace parar a la criatura. La mujer ve por fin lo que su afán ha creado.  Con la mismas escobas ahuyenta a aquel ser increíble que domina todos los estilos sin entenderlos.  Canaro!!!! grita con voz doliente el pobre monstruo que es a su vez recipiente del movimiento mas excelso y  el cuerpo mas horrendo. Huye sin entender el repudio de su madre, la única  que puede darle algo de cariño. Mata a Trombo en su huida  y  se pierde en las sombras, caminando sin propósito con el andar cadencioso de años de desengaño concentrados en apenas media hora de existencia. Lo que sigue es un vagabundear errático de conocimiento en busca de milongas. Roba choripanes,  empanadas y vasos de vino semi llenos para comer, se hace un traje amorfo y unos zapatos de taco francés y taco aguja al mismo tiempo.  Lee a Platon, a Borges, a Carriego, a Patricia Highsmith y a la Pizarnik. Es inútil que hable, que intente comunicarse con sus congéneres. Tiene una bella voz y poemas a flor de labios, pero su figura y su hedor complejo  hace correr a aquellos con los que se cruza.  Desde los ventanales ve las rondas y sabe que jamáś podrá bailar allí, pues  tiene todos los tangos posibles hechos furia en el pecho. Confecciona una mascara, - mas bien una careta sostenida sobre sus orejas con cordeles - un sustituto de rostro que resume a Gardel y a Tita, se viste con un traje unisex, se calza los zapatos, se tira medio litro de colonia "La Franco" y "Givenchy" . En la penumbra pasa por practicante de Tango nuevo amante de  tango maratones o un partidos de fútbol. Sin saber que hacer se cabecea y se acepta. Entonces aquel cuerpo sin paz va al centro de la pista y canaliza los movimientos, con los dos brazos en alto, girando y girando sin satisfacción en un frenesí de paso y adorno, de espera y cadencia. El movimiento es perturbador y brioso.  El A.D.N. de miles de cadencias olvidadas se canaliza en aquel ser único.  En el entusiasmo los cordeles se aflojan revelando la cara de rasgos y colores imposibles. La camisa/ vestido se rasga mostrando el pecho irisado de vellos  y pezones diferentes. Los milongueros gritan, la ronda se detiene. Hasta la música huye de la sala.  Los borrachos tiran vasos, las velas vuelan de las mesas. Ser huye.  Una turba enloquecida que se anima coreando "Una carta" inicia la persecución con los tacos franceses y aguja en alto.  Al borde del colapso vuelve al hogar de su creadora para pedir explicaciones, a rogarle modificaciones para que una parte sea abrazo, a pedirle una escisión o una criatura complementaria.  "Tu me creaste, me hiciste con esta maravilla que no puedo expresar sin infundir terror, Todos los tangos del mundo y todas sus angustias viven en mi y de nada me sirve.  Porque todos ven el mapa del tiempo y la repulsión en mi.  No me abandones ahora, porque esto que hiede, que te repugna es mi alma que no puede tocar y nadie toca "  La doctora huye asqueada  de sus  remordimientos y emociones , de su necedad. de la locura.  Ha jugado a Diosa y no puede controlar su repugnancia y su asco, algo que a nuestro mismo creador, si es que existe, debe de sucederle a menudo. En el final luego de abandonar a la doctora, la criatura sube hasta la sima del K.2 y allí, cantando tangos tristes de Discepolo se hunde en el hielo perpetuo haciendo pasos imposibles que nadie verá jamás.
Tanguenstein.  La fabula es suficientemente poderosa para no hacer mas comentarios.
Si editorial "El Croto" fuera una editorial seria y no una payasada inventada, creo que este es el libro que les gustaría editar.

jueves, 24 de agosto de 2017

MILONGUEROS QUE SE VOLVIERON LITERALMENTE LOCOS POR EL TANGO II

Personas normales, seres cuya mente comienza  a obsesionarse con una sola idea: Bailar, bailar y bailar hasta que el hilo que sostiene su frágil realidad se rompe y la cordura que los mantenía al suelo  los deja girando en el delirio de su sin sentido. Conozcamos mas  de estos intrépidos exploradores de la demencia.



LOS CARCAJADA TANGO CULTURISTAS:  Su caso es frecuente, pero no común.  Eran bailarines normales hasta que se les puso en la cabeza la meta de todo innovador: romper con todos los esquemas y hacer un baile único y nunca visto. Este tipo de pensamiento a no ser que provenga de alguien verdaderamente genial busca el atajo desdeñando el método: Se rompe todo, sin  haber llegado a armar nada.  "El final, el final lo es  todo"  era una frase que volvía recurrentemente mientras insomnes veían el canal de deportes con los pies gastados de tanta innovación. Entonces todo cerró. El concepto genial se unió a la acción y se produjo la epifanía .
 La primera vez que mostraron su arte en  medio de la pista nadie lo entendió. Después tampoco. Cierto es que tenían un problema grave:  La fluidez de su movimiento se limitaba a ir de una pose a otra, como fotografías estáticas pasadas lentamente por una abuela miope,  componiendo en tres segundos una pose que duraba diez mas con el aditamento de gestos de tensión, fuerza y gritos, la misma rutina que ejecutan los fisicoculturistas en competición. Este  baile, llamado por muchos Estilo diapositiva  o baile diarrea,  los excluyo inmediatamente de todos los ámbitos milongueros. En vez de asumir el error  los Carcajada optaron por llevar adelante su locura con el mismo método de muchos mediocres. Apelaron a la discriminación, la frustración del artista incomprendido,  recurriendo frecuentemente al famoso "El mundo no está preparado aun para nuestro baile"
A fuerza de perseverar lograron dos master-class en cabarets en donde les pagaron con 10 billetes de cinco  fotocopiados.
A veces se los ve haciendo su tango por las calles del centro, ganando algún dinero a costa del rencor de la estatua viviente.


LA SEÑORA CHEGUSAN Y SU PAREJA. Venia a la milonga muy temprano y se sentaba en su mesa reservada. Era buena bailarina pero nunca la sacaban mucho pues los supersticiosos de la milonga le tenían un poco de temor. Máxime cuando al comenzar una tanda se paraba sola en la pista y comenzaba a bailar como si la llevara un duende o alguien invisible.  Además de bailar sola sus movimientos eran exagerados, altos sus voleos e incluso sus adornos que lisiaron a mas de una persona. Cuando la tanda terminaba La señora Chegusan iba hacia la pareja a la que había topado y casi llorando les rogaba que perdonaran a "ATilio". "Ya saben como es de orgulloso", les decía.  En los Brazos de "Atilio" la señora Chagusan era un arma con las piernas cargadas. Volvía a la mesa, se ponía a gritar  con su interlocutor invisible, lloraba, se enojaba y tiraba todo el vino al aire, manchando siempre a algún milonguero que pasaba.  Quizá estaba cansada de planchar en todos lados y su mente concibió esta pequeña venganza. Quien sabe.


EL QUE COMPRABA PASITOS. Vendía pastillas, empanadas, alfajores, pañuelos y perfumes por las milongas, con una bandeja de chocolatinero.  Su discreta camisa negra fue transformándose en un traje estándar del tipo casino, con el que voceaba sus productos.  Cuando las milongas se acababan solicitaba cortésmente permiso y barria la pista donde se habían dejado el alma los grandes, siempre los días de exhibicion. De esas operaciones surgio un comercio con otros productos selectos no promocionados, de los cuales el menos nocivo era el viagra.  La selección gourmet de pastillas solo ofrecida a entendidos incluia  lapices de Misse, Sacadas de Naveira, cambios de frente de Salas, adornos de Geraldine, caminata de Montes. Todo en cajita de color madera, con las letras pintadas a mano en fibron o esmalte.  Incluso proveia droga dura: una secuencia multipasos combinada de varios bailarines con vitaminas y ginseng. Entre los junkies de figuras destacaba   Toto Criveta,  mal bailarín que en vez de tomar clases se endrogaba con todos los productos del mercader y   el convencimiento de los que llevan la fe en los milagros hasta las ultimas consecuencias. Su tango no mejoro y  todo su dinero se fue en milongas y multipasos. Crivetta comenzó a vender también en otras milongas, fraccionando las pastillas - que solo eran polvo de pista con azúcar glass -  para pagar su vicio. Estafo a su empresa, se metió con prestamistas y justifico lo imposible por el multipasos vitaminado Sandokan.
Ahora esta en la cárcel donde cada dos días pretende que le pasen la "Pelicula de Chicho para aprender tango tras las rejas".
El mundo esta lleno de ilusos.

RAMON GASARDA. EL CRUZADO DE LA TANDA: Bailarin mediano su vida discurría placida hasta que comenzo a creer en una orden casi militar una cuyos orígenes se remontaban a la edad media y tenían alguna conexion con los templarios:  "Los pobres soldados del paso de la Clase de Ramon" o "Tangarios", como se los conocía vulgarmente. Su  mision  proteger al bailarin primerizo y al indefenso de maestros malhechores, malandrines, golpeadores y giradores sin compás  hasta que se transformaban  en Milongueros normales. Segun Gasarda, en las milongas de antes había un miembro o dos de la orden,  tipos oscuros que bailaban cruzado, pero encarrilaban discretamente las tandas, con su lema: "En tu gloria paso, en tu gloria, nunca en la nuestra". La mala alimentación - vino moscatel y croquetas de mortadela -  y una encarnizada batalla casi perdida contra inescrupulosos y ventajeros  había diezmado a los Tangarios que en sus momentos de mayor poder bajo el mandato de Romualdo Nicolás Pirola, ultimo gran bailarín suprema con puré llegó a tener hasta 200 caballines milongueros  y 100  peonachos sin pasos. El convencimiento de Sagarda era tan grande que de una milonga a otra el mismo se invistió como "Tangario" yendo a bailar con cota de malla, un peto con el dibujon de un mocasin charolado en rojo encima del corazón y  un pequeño puntin de metal reliquia traída de los santos lugares con un fragmento del fémur del Cachafaz.  Su gesta como cruzado duro poco. Lo echaban de todas las milongas por su comportamiento agresivo y el ruido del cilicio.
Con su armadura a cuestas y sus zapatos a modo de escudo llamo a todos los hombres y mujeres de bien para iniciar una tangada santa contra la cumbia y  el reggaetton que fracasó por falta de financiacion y perturbados. En una cruzada un poco mas modesta se propuso combatir a los inadaptados y recuperar las milongas al aire libre, las únicas en las que su comportamiento fanático no parecía molestar.
Yendo a disciplinar con su puntin "Gasuso"  a una pareja que movía la cadera con poca milongueridad en un paseo marítimo perdió pie y cayó al agua.
Es lo ultimo que se sabe de Gasarda.  El plástico flota. La estupidez y las armaduras,  no.

EL QUE NO QUERÍA MORIR: El caso de este hombre es un viejo sueño de la humanidad llevado a extremos. Gran bailarín y milonguero sintió como sus pies comenzaban a ralentizarse y sus movimientos otrora certeramente colocados en el compás llegaban casi siempre un segundo tarde. Los sabios revisten su postura y su dignidad con señorío, pisando más fuerte sobre la pista, marcándole al tiempo su propio compás. NAGUALEN  PECHOGRAISCUL que creía dilatar su fecha de caducidad cambiándose a un envase juvenil e informal - usaba jardineros y camisolas largas -  llevo su fantasía al limite: se propuso no morir, empleando en su cometido todos los medios a su alcance.  Pero el hombre no era rico y sus recursos limitados. Comenzó a descubrir virtudes ignoradas por todos en comestibles y productos de uso doméstico. "En alguno de estas cosas desechadas está el secreto de la inmortalidad" se decía haciendo vahos de cardo. Su cama era una vieja nevera  puesta en mínimo y forrada con hojas de alcachofa. Usaba  unas gafas hechas de piel de tomate y se bañaba en una bañera llena a partes iguales con yerba vieja y el tegumento de la cascaras de huevo. Probo e hizo infusiones y caldos con los desechos de las mas variadas cosas. No había hoja ni yuyo  que no probara crudo, en caldo o infusión por  su afán de perpetuarse. Compraba uvas y las hacia pisar por sus nueve  gatos para hacer vino patero.  "El felino le confiere al vino, anti-oxidante natural, su propia agilidad" - decía a las chicas en las conversaciones. Ninguna le creyó.
Pronto llevo su propio vino embotellado a la milonga, junto con empanadas rellenas  de anémona  llegando a bailar con un traje impregnado en polvo de estrella de mar,  porque "Mantiene joven el cuerpo  y regenera la piel muerta".  En el salón de su casa hizo una tienda de sudación lakota  con los tapizados viejos de un citroen y unas tacuaras  donde quemaba  hierbas medicina y cada tanto alguna carnaza. "No hay que olvidar el tradicional ayurveda gaucho  hecho  a asado y vino, que ha dado tantos criollos centenarios"
"Hay que bailar todas las tandas, expulsar al hombre viejo que vive en nosotros como sacamos con el sudor los malos espíritus y demonios que corrompen nuestras células" dijo una noche  mientras masticaba flores violetas para el mal aliento y salia  a bailar un D'arienzo-Echague. En un momento viendolo patalear espastico se pensó que atravesaba por sobredosis de ganchos, una patología rara, pero conocida.  El servicio de urgencia qque lo atendio trato de vaciarle el estomago  de las florcitas - que resultaron ser de  acónito - pero llegaron tarde.
 A su entierro no fue ninguno del ambiente. Cometió el imperdonable error de morirse arruinando la tanda y la milonga.

lunes, 14 de agosto de 2017

La globalizacion y la Milonga del Oriental - Por Catulo Bernal

Así que luego de dos semanas que parecieron toda una temporada volvimos a ocupar la mesa  habitual en la "Milonga del Oriental", la milonga al aire libre, con sus limites de terraplén, sanja, ligustro y pampa, luego del vértigo del "Festival Tango Divino" y "Una Emoción", sin noticias de Helena, la muchacha de los vestidos de madreselvas para encontrarnos con evidentes y definitivos cambios mientras nos sentábamos en nuestra mesa, debajo del limonero que se mantiene en pie a pesar de la poda despiadada  para chimichurris y sangrías. El Palo central refugio de borrachos y desengañados tiene  ahora una plataforma con cuatro pantallas planas que difunden parejas de baile de renombre y publicidad de zapatos, complementos y ropa en intermedios. Hay una especie de apeadero custodiado por Ramón Totoras - el rascabolsas y Pococho, recuperado de su posesion Lamarquiana, pero no reestablecido para ocupar su titularidad en la parrilla choripanera. Le preguntamos a Mocito Taura, encargado de servirnos el Cabernet y la picada parrillera. Mirando su reloj con la cara de Castillo dijo "preparense que en tres minutos viene la marabunta". Entonces se iluminaron las pantallas con el mensaje "Turistas" mostrando una pareja con camisetas negras que decían "I love Tango" . Al mismo tiempo  el loquito Piazzolla dijey  anunció con su voz aguardentosa "Próxima tanda: Tanturi con Turistas". Pareció entonces que los principiantes y los ansiosos se preparaban como profesionales y que había además un incremento de vende pasos, roba-clases, taxis y actores-bailarines ocupando la ronda. En la parrilla se vio una actividad frenética de embolsado y envasado. En el poste central un par de borrachos comenzaron a desgranar poemas de Bukowski - Giribaldi-  y los pibes grandes que jugaban a la pelota detrás de la parrilla comenzaron a correr mas despacio, como si quisieran disputar el partido a velocidad épica. Entonces vimos venir por el terraplén un tren color rojo que se detuvo a la altura del apeadero. Por el bajó un contingente de personas que además de mirar con ojo critico la ronda y los vistosos despliegues coreográficos de los bailarines aprovecharon para sacar fotos en pose tanguera - molestando con flashes -  comprar viandas parrilleras, y llevar souvenires milongueros a cinco euros. Incluso note que los "Titanes de la Milonga" se gancheaban con elongaciones imposibles.   Al terminar la tanda el tren pitó Donato y todos los turistas se fueron con sus bandejas con milanesa o choripan envasado al vacío, sus prendedores de la milonga y su información sobre clases, vestidos y complementos.
cuando lo mas apropiado hubiera sido herir la noche con los sonetos mugres del poco conocido
- Que es este apocalipsis de feria, este burlesque mal habido de actores improvisados con pretensión de arte? - preguntó Diogenes Pelandrun mientras tironeaba un hilo que asomaba de su choripan  a Riquelme, que venia todo sonrisas después de posar como dueño de la milonga en alguna foto.
- Es la globalizacion milonguera. Antes estábamos aislados, pero desde que estamos afiliados al C.I.M hay mas gente que quiere experimentar las sensacion de visitar una milonga autentica -  dijo mientras iba a sacarse una foto con una familia rubicunda
-Tan autentica como un vampiro Zulú" contestó  Pelandrun.
 En la pista vi como los bailarines se distendían y los buscavidas del tango  volvían a sus oscuros lugares. Pensé inmediatamente en aquel al que llamaban el maestro,  el mesías de la Iglesia Milonguera de los primeros pasos, cuando la emprendió a sacadas y ganchos contra los mercaderes. Mire la guia de las milongas buscando el Oriental. Afiliada al C.I:M. Consorcio Internacional de Milongas, decía entre paréntesis.
Riquelme volvió a la mesa con su traje negro, su prendedor en el que se leía MARCA C.I.M y una copa de champán hecha de hielo.
- Íbamos para atrás con la milonga. Al estar conectados con el C.I.M vienen mas visitantes extranjeros. Hasta hubo un proyecto para ser sub-sede del mundial que no me aprobaron por la pista de tierra. Pero vamos por la buena senda. Hasta consumen más que los locales"
- Se los llevan  hervidos y las  milanesas estan duras como momias! - Dijo Pitón Pipeta que volvía de la barra con una bolsa en la que se veía ambas delicias bailando un tango dibujados sobre el dudoso eslogan: Garantía de calidad milonguera!
- Eso es lo que más les gusta! Y las genuinas papas fritas en cono hecho de diario viejo. No damos abasto!- Cuando Pococho vuelva a la normalidad vamos a vender y vender y vender!!! - decía el mismo tipo que iba de retiro espiritual al Uritorco.
Mire las mesas de chapa, los manteles de papel blanco arreglados con  poco esmero, las botellas de vino tinto con el nombre de los milongueros habitué y el cartel de reservado. Los que pisaban fuerte en la ronda, los históricos y los sobrevivientes  empezaban a venir cada vez más lentos desde el fondo de su historia.
- Pero, hasta que hora hay de estos  trencitos turísticos de la milongueridad? - quise saber.
- A las 11.50 pasa el ultimo. A esa hora me vienen también los que hicieron tour sacándose fotos de baile en otras milongas. Se quedan a bailar acá. Y a los viejos les parece gracioso. Tienen materia para criticar.
- Que horror.  Parece una milonga para microondas esto - dijo Pelandrun - Todos estos que hay ahora se los exigen por convenio?
-No, no.  Vienen solos en busca de fama y plata - Dijo Riquelme mientras se alejaba -  Hay que comer muchachos, Hay que comer.
Pensé en los talleres literarios, en los cursos, en todas los poemas vendidos para pagar la comida, en  las paginas escritas sin esponsor ni mecenas. En  la habitación en el hotel Tenebrario, mi nuevo hogar llena de prosa sin recompensa.
Mire con tristeza la pista apisonada, los principiantes, los bailarines medianos que hacían postura sin sentir.  "Próxima tanda: D´arienzo para principiantes"- ironizo Piazzolla. En la pantalla dos osos con sombrero bailaban. En la pista se dio el mismo despliegue, las mismas parejas en pose, los borrachos desarreglandose el pelo y haciendo gárgaras, los bailarines con los bolsillos llenos de tarjetas ofertando shows y clases  en turno de oficina. Y luego que los turistas se fueran con el tren, los choripanes precocidos y las poses recalentadas, los viejos milongueros se pararon en la pista, la normal suciedad volvió a brillar, el baile se transformo en un compromiso fugaz,  compartido y serio, los castigados "Titanes de la Milonga"  volvieron a dolerse de sus miserias en el ring mal clavado gancheandose por turnos, los muchachos que juegan a la pelota detrás de la parrilla comenzaron a jugar  en serio y la milonga se volvió otra vez un territorio lleno de miradas y sentido, un organismo vivo respirando en el resuello de anhelo y pecho, una presencia llena de esencias jugando a ser un animal esquivo que cada tanto da tarascadas a la pose y al habito obligandote a dudar de todo y a renovar el mismo encanto misterioso que una vez te hizo calzarte los zapatos y no abandonarlos hasta que solo son un trozo de cuero y suelo lleno de recuerdos.
Un grupo de farsantes aprovechaba la lentitud del tren para subirse en el ultimo vagón.
El circo milonguero se iba del Oriental a desplegar sus pistas a otro lado.

lunes, 7 de agosto de 2017

CUENTOS CLASICOS PARA NIÑOS MILONGUEROS 2 (o Milongueros con alma de niño)

MARGARITA Y JUANITO (Hanzel y Gretel).
Segismundo - le dijo la madrastra al coreógrafo en la casita de un arrabal al lado del bosque - te patinaste toda la guita en las carreras y ahora no tenemos para comer. Esos dos infelices hijos tuyos no me sacan una coreografía en condiciones. No les entra en el marote ni un solo paso. Se enyenan la barriga con puchero y ende mientras yos, que era una reina del bailongo tengo que sufrir la gazuza y se me cae el vestido. Llevatelos al bosque y dejalos en el bosque, así por lo menos podremos tener algo para el buyon. El Pobre hombre amaba  sus hijitos, pero  los tiempos eran duros y hasta los mas mentados milongueros pasaban hambre y se robaban alumnos y clases. Así que decidió hacerle caso a aquella loca, que había sido campeona mundial  de tango salón hasta que se le subieron los humos   y el tinto   a la cabeza. Y los niños, a los que el hambre mantenía despiertos oyeron todo. "Juanito -  decía la pobre Margarita llorando como pareja eliminada en el mundial de Tango - por no sacar la coreo en condiciones nos van a perder en el bosque". Y el: " No te preocupes, justo me quedo un cacho de torta negra. La voy desgranando en el camino y así no nos perderemos.  Salio el padre al alba con los dos niños.  Y cada tanto Juanito se quedaba retrasado y ponía un cacho de torta en el camino. No sabia que los desahuciados sin alumnos se lo llevaban para remojar en el mate de pasto. Eran tiempos duros. Hasta a los pajaritos se habían comido.   Al llegar a un claro del bosque dijo el padre:" Esperenme acá, muchachos, que me salió una particular pero son vergonzosos. Cuando termine los paso a buscar." Ellos sabían que el hombre los estaba garcando pero confiaban en su truco. Y luego de un rato los niños se durmieron y despertaron al anochecer.   Y al no ver las miguitas se perdieron en el bosque.
Estuvieron caminando setenta tandas y  cuatro cumparsitas hasta que rendidos de cansancio y de hambre llegaron a un claro de aquel bosque donde había una casita con las paredes hechas de empanadas, los techos de pastafrola y las ventanas de alfajores de maicena. Desesperados aquellos pobrecitos se pusieron a comer como locos. Pero no comieron mucho. La pastafrola estaba dura,  el relleno de las empanadas no tenia sal y  los alfajores de maicena estaban quemados y secos. Se abrió la puerta hecha de focaccia y de adentro dejando salio  una vieja muy vieja apoyada en una muleta.
- Entren chiquillos , entren que aquí tengo sabrosa comida y no les haré daño.
- Minga, dijo Juanito - seguro eres una bruja y quieres comernos.
 "lo que vos digas , tu alteza.- dijo la vieja, que era bruja pero disimulaba -  Cuando el cabeza fresca de mi marido, con la guita que le dieron por cinco tangos me propuso poner esta casa de comidas  milonguera yo tendría que haberme mandado mudar. Van a venir de todos lados me dijo!. Contingentes  llenos de plata  porque por acá va a pasar la ruta hasta el tangodromo donde se hara el mundial. Colectivos llenos de turistas con los zapatos nuevos Y nos van a pedir de todos lados. Amasando, amasando se me quedo seco. El tangodromo lo boicotearon y los mismos que lo boicotearon  se fundieron. Ni ruta. Ni turistas. Ni comida, ni milongueros. Los único que se acercan  son purretes abandonados llenos de huesos, que ni para relleno de empanada sirven y algún cura desviado que viene a ver que cae. Pero pasen  a la mitad de la casita prefabricada con la que nos estafaron.  La otra  ya ven, la tuve que hacer con las delicias que dejo Remigio. En invierno me congelo. En verano se me llena de bichos.  Es dura la vida de la vieja del bosque" - lloraba la mujer. Los pebetes no se apiolaron que les habían hecho la sicológica y conmovidos por la triste historia se fueron para adentro y se metieron curiosos ellos solitos en  una habitación donde la bruja los cerró con llave. Porque la casa mal hecha era una taller clandestino donde algunos  huerfanitos abandonados hacían bolsas de zapatos y cosían vestidos, que después la bruja  vendía en los festivales de verano. Y así pasaron dos meses en el taller trabajando y comiendo los horribles guisos que hacia la vieja aquella. Y los huerfanitos no podían pedir ayuda ni mandar mensajes ocultos en la ropa porque lo revisaba todo.  Hasta que un día entro por fin un pedido para una milonga aniversario con pizzas a la parrilla y veinte docenas de empanadas. Y como la vieja no tenia ni idea puso a trabajar a todos en los rellenos y los repulgues  y libero a Margarita para que le preparara el horno, un horno de barro con puerta de chapa lleno de zapatos y  abrigos olvidados, cajones de madera y viejas guias de tango. "Prepara el fuego y cuando este me llamas le dijo entonces la bruja". "Yo no sé. En casa ninguno hicimos fuego porque no nos alcanzaba ni para asado de falda, como se hace abuela?" pregunto la picara pequeña. "Niña tonta, tienes que juntar en el medio todo en una pila, abajo le pones el papel y grasa". Y metiéndose adentro del horno fue haciendo y cundo termino  le mando una chorreadura de kerosen y le prendió fuego. Así es como se hace, infeliz!. Pero Margarita ya había salido y  asegurado la puerta del horno. Y adentro quedo la bruja intoxicandose con el humo de las guias llenas de promesas y clases viejas.  Y así fue que  todos los huerfanitos recuperaron la libertad. Y llevándose los vestidos y las bolsitas con lo que habían aprendido montaron una tienda de diseño y complementos para vender en los festivales e iniciaron  una nueva vida, lejos del bosque, las brujas y los curas desesperados. Y Donato bien bailado, este cuento se ha acabado.


La Cenicienta
En los cuentos no hay madres, sino madrastras.  La de Marcela había encontrado un hombre bueno, que se ganaba honestamente la vida con una milonga papa, donde se dejaban caer los mejores bailarines de la región. Lamentablemente los inspectores le cayeron 4 veces buscando un estipendio, una contribución, un plato de papas fritas regadas con cerveza, alguna de  mozzarella, un soborno digamos. Y el Padre de Cenicienta tuvo un infarto y lo vino a buscar la milonguera de negro. Le colgaron los zapatos. Le cantaron "Ultima tanda".  La madrastra  aquella era madre de dos hijas, muy milongueras, muy orgullosas, envidiosas también. Se hicieron cargo de la milonga, pero la madrastra solo quería la plata y las hermanastras hacer adornos, clases y figurar. Y como ninguna tenia idea de organizar, todo el trabajo le caía a la pobrecita Cenicienta. Lustraba el parquet, limpiaba los baños de chorreaduras y devoluciones, lavaba los manteles, hacia las empanadas, las pizzas y las pascualinas. Incluso ponía ella misma hacia el playlist con las tandas que tenia el viejo.
 Pero un día vino Ramiro Príncipe, uno de esos coreógrafos a la que se le había piantado la pareja, harta de su ego y veleidad de artista. Y montó una milonga para encontrar pareja: ”Gran Milonga gran y casting para bailarines y figurantes. Necesitamos sobre todo  bailarina, con al menos 4 años de experiencia, que sepa seguir y haga los adornos justos para importante compañía tanguera ” decían los carteles pegados en todas las milongas con la foto de Príncipe en camiseta y tirantes. Así que todos las que mas o menos bailaban se compraron pilchas y complementos y luego de pasarse la semana practicando se fueron al milongon porque querían estar en aquella compañía que tenia chapa y daba curriculum, pagando más con gloria que efectivo. En la cola para entrar estaban  la madrastra, que creía en sus milongueras intenciones, a pesar de que ya no le daba el cuerpo para disociaciones y las hermanastras con imponente taco y ostentoso corte.  La pobre “Cenicienta” andaba en la cocina, haciendo el relleno para las empanadas criollas y llorando por la cebolla cuando se le apareció El Hada de la Volea.  “Che Cenicienta, vos sos la mejor bailarina de todas. No podes quedarte acá con lo que bailas. Te voy a prestar un vestido jame-jame y unos zapatos de acrílico que te van a quedar pintados. Les vas a matar el punto a todas las creídas esas y Principe te va a elegir  a vos para el  principal. Ahora nomas te consigo un chofer". Y silbando a un rata que estaba dormido arriba de un cajon de cerveza lo transformo en un motero todo vestido de negro y al cajón  en una Harley con sidecar . "Vayan al bailongo, pero venganse antes de las doce que se desvanece el poder del chiflido". y se fueron los dos. Pero apenas Cenicienta subió  el rata-motero le dijo “Atenti Pebeta yo soy zorro viejo. Ya llevo mucho silbido a cuestas. Esta Hada falluta es entregadora. Sabes cuantas Cenicientas habilito? una carrada. Cada tres meses hacen el numerito del milongon y el casting en todas las ciudades mas o menos. El hada juna quien puede ir pa Princesa y se le aparece con los zapatitos y el vestido. A esa  no le cobran entrada, pero a todos los otros si. Con la excusa del casting  siempre tienen el bailongo a tope porque todos van llenos de infelices ilusiones a mostrarse pensando que van a vivir posta. Y mientras el tipo se decide o no de los nervios te comes y te tomas todo a precio de oro. A la final Príncipe,  que la va de gran bailarín y es aprovechador se queda con la que tiene los zapatitos  y dos o tres mas para figurar. Monta una gira, se embolsa los morlacos junto con el hada  y a los otros los tiene laburando por cuatro mangos. Encima les hace pagar el vestuario y los zapatos. Después los va echando de a poco diciéndoles que no sirven. Total monta otra milonga y listo.  Son ladris. A mi también me quisieron acostar. Pero esta vez les sale rana. No te jugues el cuero para que se luzca el. Apiolate nena. Cuando vayas al bailongo esquivale el cabezaso y salí a bailar con alguno que tenga vento. Hacete traer en coche que mientras dure el Chiflido yo me voy de zapandanga" Pero cuando llegaban al bailongo Cenicienta lo hizo parar y lo desmayo de un tacazo en el marote porque había tanteado la chaqueta de cuero y se apiolo que el rata llevaba papeles de la moto falsificados  a nombre del Hada  porque  era medio granuja.. Se fue al mercado negro, vendió la moto y los zapatos  y se mando mudar a otra ciudad, donde en una milonga conoció a un contador decente y bueno. Juntos pusieron una milonga que siempre esta llena. El Rata con la cabeza doliendole se metió al bailongo, se fue con una desechada del casting. y los dos fueron felices hasta el otro día.  Príncipe eligió a una de las hermanastras para la gira pero la otra la agarro de los pelos y se engancharon a sopapo limpio en medio de la pista mientras la madrastra gritaba enloquecida.  Termino eligiendo para principal a otra piba que hacia buenos adornos y a dos mas que estaba compinchados.   A la larga los tres se terminaron quedando con la compañía, la marca y los derechos.  La madrastra y las hermanastras envidiosas se hicieron cargo de la milonga y como no tenían cabeza se fundieron a los dos meses. El Hada de la volea cumple condena por falsificación y estafa. Nadie relacionó a Cenicienta  con un extraño ajuste de cuentas entre dos elementos del hampa, que supuestamente se ajusticiaron mutuamente por una moto que al final resultó ser un cajón de cervezas. A Príncipe se lo ve dando lastima por las milongas y queriendo engatuzar con sus anécdotas a pibes con pretensiones que siempre sueñan con ser bailarines profesionales  que al ver tanta oferta reculan y se ponen a trabajar en fiambrerias. Y Canaro Canarin el cuento llegó a su fin.

Glosario lunfa:
marote: cabeza / gazuza: hambre / buyon: Comida / Torta negra: factura, biscocho con azucar negra por encima/ Minga : las *olas, las pelot*s / purrete: niño/ apiolarse: avivarse/ repulgue: cierre manual de la empanada / papa: buena / laburando: trabajando /piantado: loco. se le pianto, se le fue/pilcha: ropa/jame-jame: de calidad/chapa: curriculum, prestigio/rata: no muy dado a gastar/junar: mirar/carrada: mucha cantidad/morlacos: dineros/ ladris:ladrones, estafadores/zapandanga: fiesta, descontrol gordo/sopapo: golpe dado con la mano abierta.

domingo, 6 de agosto de 2017

CAMPAMENTOS DE VERANO PARA MILONGUEROS IRREVERSIBLES

Llego el verano. La ciudad se transforma en un horno donde se cuecen a fuego lento aquellos desdichados que trabajan en temporada alta. La milongueridad se dispone a dilapidar energías, dineros y seducción volcándose  en masa a los Festivales, tangomaratones y eventos para bailar a pie de playa. Pero que hacer con esos pobres milongueros de capital menguado que tienen muchos días de vacaciones y poco capital en el bolsillo?. Esos infortunados que vagan sin control por las calles, abusando de cervezas añejadas en las cloacas y sorbetes congelados de vino esperando la hora de la milonga sin saber que hacer mientras? Como disponer de esos chiquitos abandonados a su suerte, que se vuelven fastidiosas bestezuelas enjauladas entre  cuatro paredes, apagando y encendiendo las emisoras tangueras, desesperados por bailar  y babeando en los umbrales de las milongas aun cerradas? Esos irredentos bailarines  con la camiseta pegada al cuerpo y la bolsa de los zapatos apretada en un nudo horca  pueden ser presas fáciles para sectas, turistas ebrios repetidores del "Despacito",  pandillas reggaetoneras con la cadera dislocada y planes veraniegos que los abocan sin remedio a la insolación.  Al terminar el verano muchos serán abandonados por sus amigos al costado de la carretera, perdida su milongueridad por culpa de las tapas y la sangría.  Para alejarlos del sol sin control y el ocio irresponsable tenemos la solución: Los campamentos de verano  para milongueros irreversibles, auspiciados por la fundacion Sokolinski y el fondo internacional para tangueros sin borde. Diversión, risas y aprendizaje a precios increíbles!
El Lugar: Un paradisiaco descampado desmalezado donde antes se emplazaban los circos que visitaban la ciudad, un pedazo de campo tan cerca de la ciudad que parece a la vez ciudad y campo. Cerca de las milongas y  al amparo de las miradas indiscretas de esos turistas masificados que van con sus pertrechos y sus esperanzas a hacinarse en playas mugrientas nuestros queridos milongueros podrán ser felices haciendo lo que mas les gusta: pavonearse y revolcarse en su milongueridad bailando como locos descontrolados y alimentando su ego en una espiral sin fin de adulación y falsedad. Para facilitar el traslado de los participantes  el "Maravilloso bus negro con rayas blancas de la milongueridad" pasara casa por casa en busca de los participantes que compartiran un agradable viaje al grito de "Chofer, chofer, apure ese motor que en esta catramina nos morimos de calor" con la voz de Angel Vargas.
 El mismo autobús recorrerá las milongas dejando al alumnado en las pistas para que sus seres queridos no tengan que preocuparse por nada.
EL PROGRAMA: Durante  memorables días  los participantes de esta experiencia sin igual compartiran mesa y anécdotas  con amiguitos de la milonga, en dos grandes mesas y dos equipos, para fomentar la sana competencia y el espíritu de la deportividad milonguera. Pugliesos y Darienzes pugnaran en actividades tan disimiles como el "Acecho a principiantes", "Levantamiento de pasos" "Carreras con acertijos en letras de tangos malos" y "Actitudes milongueras en una mesa rodeada por envidiosos salvajes". Habrá actividades  como el armado de títeres con la cara de profesionales y coreógrafos reconocidamente repelentes, el taller de cabeceo con estilo de Pichi Carreras y teatro vocacional - con los mismos títeres confeccionados por los participantes o títeres reales directamente sacados de las milongas. Se representaran: Malbec, rey del Totin; Sueño de una noche de Donato y el Fausto orillero, todas obras del reputado autor Chispin Glagliardi y una obra escrita y representada por los participantes. Tendremos mesas debate llenas de falacias, pre-conceptos y deliciosas viandas y coro en canon criticando a los gritos para expulsar la negatividad. Contaremos también con talleres de corte y confeccion para arreglar faldas, pantalones, zapatos y egos, mientras nos divertimos pensando en la noche. Y al pie del tanque australiano se impartirá un simpático taller de circulacion en ronda donde los implicados aprenderán a circular como se debe en una pista de carriles jalonados por ortigas. 
 Tendremos disponible el campamento de supervivencia sin Echague y tambien se podran adquirir habilidades en areas como Pionerismo coreografico, Cocina sin tiempo, vivacs en milongas hostiles o Conocimientos Milongueros 1 y 2 con sus correspondientes insignias habilitantes.


Así, nuestros irreversibles milongueritos llenaran sus horas y escaparan de las malas influencias hasta la hora de la milonga donde llenos de entusiasmo podrán contar a turistas estivales o habitues las mil y una actividades de los campamentos de verano. O quedaran rendidos y su loca energía contenida se podrá canalizar hacia una actividad sana e inusual: Un reparador sueño nocturno de ocho horas sin sobresaltos. A que si!!!
 En la ultima tarde tendremos el fogon de la camaraderia donde habrá una premilonga alrededor del fuego con choripan y vino donde se contaran hazañas memorables. Asi nuestros participantes llegaran a la milonga con el olor de la amistad en el pecho, el brillo del fuego y la grasa en los ojos. Y la satisfaccion de un verano lejos de la vagancia.
Y cual si esto fuera poco al termino de nuestros campamentos los participantes recibirán un kit de milongueridad con camisas nunca huele y pantalones de cinco pinzas descartables, cortesía de "Todo par el Milonguero"
Anote ya a su milonguero preferido. Fomente su creatividad en un entorno sano y contribuya a formar su carácter en nuestros "Campamentos de verano para milongueros irreversibles" pagando en cuotas un verano inolvidable.
Los esperamos.
 TARIFAS AJUSTADAS. NO SE ACEPTA  EL PAGO EN ZAPATOS O CLASES.
 NUESTROS CAMPAMENTOS NO SON NI DEBEN TOMARSE BAJO NINGÚN CONCEPTO POR MARATONES VERANIEGAS O COMPLEMENTOS ESPIRITUALES O ALIMENTICIOS. ANTE CUALQUIER DUDA CONSULTE A SU ORGANIZADOR HABITUAL DE MILONGA.

viernes, 23 de junio de 2017

FESTIVAL "UNA EMOCION" Por Catulo Bernal


Apenas había vuelto del Festival Tango Divino y el ansia tanguera me enviaba a cubrir las alternativas del Festival "Una Emoción" que traía a Barcelona a unos visitantes ilustres: Los Rosales - lujo esporádico que cada año recala en Ciudad Condal - y sobre todo - lujo, lujo, lujo - una de la mas importantes parejas de maestros  bailarines hoy por hoy en el mundo: Mariana Montes y Sebastian Arce - entendiéndose por importancia su alargado influjo en la técnica, la experimentación,  la vanguardia y la experiencia en el modo de entender el baile y la enseñanza. Un Lujo cercano, ya que el festival se desarrollaba a pocas calles del Hotel Tenebrario, mi nuevo hogar, compartido con otros compañeros artistas y buscavidas. Doña Maite, la patrona de  mi anterior refugio decidió que mis pagos poéticos no sustentaban su economía y se subió al alquiler esporádico a turistas, casi sin avisarme. En fin. Una puerta se cierra y otras se abren. Y en el Tenebrario muchas, pues es barato por estar embrujado. El caso es que en mi cuarto junto con mis pocas pertenencias me esperaba la invitacion en sobre de papel marrón alto gramaje, con mi nombre impreso, cosa fina, si se piensa que el aforo de clases y milongas se había completado dos semanas antes. El sobre aparte de contener la entrada y el programa contenia  la guia del tango en Barcelona del amigo Maidanik  y  una lucida carta de bienvenida y agradecimiento bilingüe, con teléfonos útiles y de contacto, lo que visto desde el punto de vista de un turista tanguero  era óptimo pues le ahorraba preguntas, idas y venidas si  solo venia a Milonguear.  El Pibe Pergamino tenia también un sobre con su nombre.  Sospecho que al verme alicaído por mis desencuentros con Helena había intercedido con Santi, Lili o Antonia para conseguir mi entrada. Si no fuera por los amigos...
Mientras bajábamos el sábado a la milonga de gala  por el bohemio barrio pudimos comprobar el alcance del evento. Los locales y los turistas habían aprovechado las clases que habían sido de intermedios y técnica con altísimos niveles - de alumnos y calidad - y  se veían algunos  grupusculos alentando el paso y el abrazo en las callejuelas sin coches. Algún solitario le hacia un gancho a los semáforos y los que no practicaban renovaban energía a golpe de bocado.  Íbamos  con Masayo san, nuestra amiga traductora,  que además de  bailar tenia la intención de hacerse con un modelito "Retanguera" . Siempre compra alguno cuando vuelve a Barna Lisa Rosales. Dejamos atrás la cancela del gimnasio y apenas franqueamos la puerta un fotógrafo nos hizo una instantánea con el cartelón  festivalero de fondo cual si fuéramos estrellas del firmamento artístico. Santiago León y Antonia Barrera nos dieron la bienvenida y  Liliana Tolomei  nos acomodo después de atravesar un vestíbulo y un salón inmenso dedicado solamente a zapatos, vestidos, complementos y moda milonguera en una mesa al lado de una pareja organizadora de una milonga en Newcastle. Conveniente, sutil. Profesional. Ordenado. Detallado.  Con todos los anfritriones esmerados en hacer sentir a gusto a la gente. Nada de arrebatiñas. Nada de sillas volando. Ningún grito desconcentrante ni desconcertante de confusión o desubicacion.
Lo mas granado de la Milongueridad Barcelonesa y de extra-radio alternaba en camaradería con tangueros venidos de toda Europa, coincidiendo en pista, brindis y anécdotas. El Calor ambiental había quedado afuera. El Calor pegajoso se mantenía a raya por los acondicionadores y unos bebestibles fenómenos, entre los que me llamo la atención una piña colada con fruta incluida. El Calor humano, propiciado en profusion se palpaba en el ambiente. Se comentaba que una asistente al festival abusando de la generosidad de los organizadores les había solicitado - a modo de servicio - gente para que la acompañaran a comer. El celo en intangibles e imponderables no llegaba hasta ese extremo.  En mesas cercanas vimos a Los chicos de "Milonga del Angel" junto a los organizadores de la Milonga de Tarragona y Un poco más allá un contingente de la compañia "Tango Amado" a punto de estrenar espectáculo nuevo en Sitges, festival que también tenia sus representantes.  Por toda la sala amigos, conocidos, notables. Abrazos duraderos prestos a estrenarse. El Pibe, fiel a su costumbre, se fue a fatigar tandas. Masayo San bailó tambien,pensando ya en nuevos vestidos. Me deje seducir por la piña Colada, dulce - diría Gaiman - como el pecado. Estaba todo tan perfectamente dispuesto que las inquietudes quedaron a un costado y el ansia por llegar temprano que me había hecho comer poco se transformo en un aguijonazo de hambre que pude contener arrasando con los caramelitos de mi mesa y las linderas.    Atravesando todo el salón y la marea milonguera vi en la mesa de honor a  Juan Manuel y Lisa  Rosales que habian bailado la noche anterior y tambien a las estrellas de festival y  noche: Mariana Montes con un elaborado y sugestivo Peinado y Sebastian Arce con una chaqueta verde con fulgores. Mi sobrino Larrapumbi se volvió casi loco en Sitges 20 edición por la chaqueta negra con tiras brillantes que usaba entonces, tal como escribió en este mismo blog. LLevó esa  obsesión a extremos.  Le atribuía poderes casi sobrenaturales a la hora de bailar, como tantos desdichados que en vez de invertir su tiempo en clases  se hacen con la mitologia y el vestuario: zapatos, pantalones, vestidos, complementos y amuletos baila solos,  sin pensar que toda maestria lleva detrás horas, dias, meses, años  de trabajo y esfuerzo. Hay cretinos asi.  Burlaria  Larrapumbi  la medicacion y vendria queriendo robar la chaqueta de Arce? Con el esmero y el mimo  que los organizadores habían empleado para montar  festival y sala no lo creia posible. A lo maximo que Larrapumbi podia aspirar era a una foto en la entrada, antes de que lo echaran. Y Arce, como todo buen bailarin y milonguero, no iba a sacarse la chaqueta porque si. Disipadas mis dudas sali  a bailar con mis pantalones claros sin poderes.  Me los pisaba  a cada compás por culpa de "las" piñas coladas  y el ruedo expres de los chinos mal pegado con una sartén calentada al fuego.  Todo tiene arreglo en esta vida menos la estupidez. Me arremangue los pantalones como si fueran de diseño y decidí salir a comprar de comer antes de la exhibicion para morigerar el alcohol. Pero  no había nada abierto y lo único que pude conseguir fue un pita con tres (3)  bolitas de falafel. Comía estirando la sensacion junto al  paredón periferico cuando al elevar la vista hacia las ventanas superiores del gimnasio vi una sombra encaramada al árbol, buscando un hueco para colarse al interior sin éxito. Me sobresalte. El ultimo falafel se deslizo con cariño por toda mi camisa negra y luego quedo tirado, sin salsa en el piso. Volví a entrar. El fotógrafo  quiso sacarme foto. Pero yo no estaba en condiciones, con la camisa y la cara congestionadas de alcohol y hambre no satisfecho.  Llegué  al salón justo para escuchar como Santi Presentaba la exhibicion. Toda Barcelona estaba en silencio. Avanzaron los dos al centro de la pista Mariana Montes etérea con su vestido floreado y un elaborado peinado. Sebastian Arce proyectando su poderosa sombra con su chaqueta verde brillante. El silencio de la expectación se tiño de respeto. Y ahí nomas empezaron una tremenda exhibicion de dominio de la técnica, elegancia, postura, maestria. Las salvas de cerrados aplausos con que se celebraba cada obra de arte en movimiento no cesaron hasta que no se hubieron cumplimentado cinco delicias bailadas. Los dos estuvieron esplendidos y Mariana soberbia, a pesar de 40 grados de fiebre con los que había llegado a Barcelona y contra los que lucho con profesionalidad y tesón, llegando incluso para dar las clases a sumergirse en la madrugada del viernes en una bañera de agua fría.  Voluntad. Trabajo. Llegar hasta el limite y controlarlo. Lo que hace grandes a los grandes. "Esto no es normal"  repetía Jep a cada nueva emoción fugaz y duradera en el recuerdo,  sosteniendo su copa de vino con arrobo. Sebastian se fue con su chaqueta Verde junto a  Mariana casi temblando, elevándose por encima de su fiebre.  Dejando de la otra fiebre - la del baile - en la pista.

 Y luego, a pesar de las palmas enrojecidas ya no hubo más. Y
 Saliendo lentamente de su ensueño la milongueridad comenzó nuevamente a bailar. Quedaba una hora hasta el cierre de la gala. Un descenso que se resistía a bajar a la normalidad.
Con una nueva piña colada en mesa estaba cómodamente instalado, paseando la mirada por la sala. Mi deriva languida me llevo hacia el proyector donde se mostraban imagenes de la velada y los concurrentes. Una instantánea gigante me mostró entonces a Helena, la muchacha de la madreselva,  bailando con la mirada perdida en un recuerdo.  No supe si era de la noche anterior o de esta. Mi camisa hizo de tobogan, esta vez a la piña que tire por la excitacion. Fatigue rincones, mesas, tandas y pasos.  Fui hasta el salón de los vestidos, buscando. Masayo San que había invertido su tiempo en probaturas me dijo que le parecía haber visto a alguna conocida probándose un vestido floreado.  Pero no estaba segura.  Quizá nos cruzamos en aquel vasto salón, pero en diferente día.  El dijey Mariano Quiroz, que había hecho bailar hasta al mas contemplativo cantó la ultima tanda.  Salí  bailar con Masayo San. Y luego terminó la noche de gala, cumbre de un magnifico debut de festival, que espero se repita.  Mucha gente se quedo  en la puerta, algunos con ganas de seguir bailando, como el pibe. Otros cumplidamente llenos de tango y sensaciones.  Entre los grupos de alborozados que se resistian a irse vi un corrillo que traía a mi sobrino Aniceto Larrapumbi con un traje ninja destrozado y enredado en cuerdas. "La chaqueta verde. La chaqueta verde" musitaba entre moco y llanto. Quiso saltar por los fondos pero le fallo la agilidad y se quedo colgando entre ropas tendidas y leds.  No podia dejarlo asi. Mientras los milongueros enardecidos por la exhibicion se iban a apurar hasta el ultimo tango en el after del "Desbande" me hice cargo de mi sobrino. Dejamos  atrás la gala del Festival "Una Emoción" - ya no tenia entrada para el domingo - cumplida con lujo de detalles, esmero,  cariño y  estridencia emocional. 
Mientras nos íbamos entre un sinfín de caras satisfechas me consolé pensando que acaso aparte de nosotros dos que eramos la excepción,  quizá había en el after otra desilusión posada en una cara.
Pero era un consuelo pobre. Y no iba a llegar a tiempo.
Como siempre...

viernes, 16 de junio de 2017

FINAL DE LA GUERRA CONTRA LOS INFIELES SINCOMPÁS - Mini efemerides irreales

Un día como hoy pero de 1912  se da por finalizada la cruenta campaña  contra los infieles sincompás  con la estrepitosa derrota de las fuerzas del Código. Reproducimos aquí la ultima carta de uno de aquellos abnegados cruzados  de la postura, con una foto perteneneciente al archivo privado del amigo Javier Loguzzo



" Querida Evelia, te escribo ahora, cuando no hemos aun librado la batalla contra los infieles SINCOMPAS. Temo que esta sea mi ultima carta hasta que nos veamos, o en general. Desespero de ansiedad por una gran batalla, que acaso no se produzca. Hasta ahora solamente hemos librado escaramuzas sin importancia con tribus menores como LOS SUDOSOS, LOS CRUZA RONDAS y los MALÉVOLOS 70 - así llamados porque se empeñan en hacer 70 pasos en un solo tango - que en su momento creímos importantes victorias y se han desvanecido, como se han desvanecido los pocos prisioneros SINCODIGO a los que el padre GARNACHA intentaba inculcar los beneficios de  la urbanidad  en la ronda. Estamos siendo sometidos a una implacable guerra de guerrilla que socava el animo de la tropa y destruye la moral alta con la que iniciamos esta gran cruzada evangelizadora. Se han producido algunas deserciones notables y aunque avanzamos por el territorio enemigo sufrimos por el hostigamiento de un contrincante invisible y tenaz que amparándose en las sombras mina nuestras fuerzas con sacadas y voleos. Así han caído Giudice, Giraudo, Giro,  Gireti y sobre todo mi amigo Girini, que con el tobillo destrozado me pidió  pusiera fin a su existencia ahogandolo con una bolsa de cuerina. Tal es el terror que ni siquiera nos animamos a ir a evacuar en el campo llano. Dos reclutas fueron literalmente sangucheados con la bragueta baja. Los enterramos junto con un odre despanzurrado de vermut que alguien saboteo, durante la noche anterior, aguando el vino y destrozando los zapatos. Era un espectáculo espantoso ver todos aquellos zapatos a los que los infieles habían escalpado, dejando los cromos en carne viva. Además se llevaron los salamines y el charcuto que habíamos puesto a calentar sobre la fogata en donde deberían haber estado los vigías. Digo deberían, porque nadie los volvió a ver. Era tal el desaliento que arrastrando las tiendas y la lona de circo que nos sirve de ronda y nos da soporte espiritual emprendimos la retirada, en una huida hacia adelante que no tiene fin. Fieles a la manera  y al nombre de nuestro pelotón nos mantenemos girando sobre nuestro eje para que no nos sorprendan  mientras avanzamos.
Pero esto es agotador. Mas teniendo en cuenta que los salvajes cantan con horrible estridencia tangos que carecen completamente de métrica y sentido. Sus voces nos llegan distorsionadas por los cerros, provocando desazón y locura. Intentamos animarnos cantando Tangos de Canaro y  Firpo pero es inútil. Un cabo llamado Girulo, salio corriendo y volvió, con los ojos desorbitados y un taco aguja clavado en medio del vientre. Sinceramente ninguno de nosotros espera salir con vida de esta aventura. La foto que te envío es de un día después a la partida. Cuando aun conservabamos las tiendas. Las hervimos ayer, con agua y cera para aliviar nuestro hambre. Prefiero que me recuerdes así a mandarte una foto de ahora, en donde estoy con los cabellos en revuelo, los zapatos desatados y los tirantes sujetando a modo de torniquete una herida.
Te amo.
Adiós amada mía. Tuyo. Sargento de infantería Sanguchito: Pelotón giro: Ramiro Trompo.


viernes, 9 de junio de 2017

EL ADIOS - Epilogo al Festival Tango Divino 8

Se fue la luz y  todos quedamos en suspenso, detenidos en el ultimo compás de "La cumparsita". Fueron dos segundos de oscuridad solo interrumpida por la alborada lejana asomando por la claraboya. Poco después se encendieron unos potentes reflectores apuntando directamente a las dos puertas. Quedamos entonces todos los supervivientes - un grupo que no llegaba a las 30 personas -  protegidos por el cono de sombras. Iluminados por los focos las invasoras fuerzas de la prohibicion, el coche machucado de los religiosos, algunos vecinos emparedados, el samurai traidor  y el resentido de Osvaldo Malandra,  que se creía la reencarnación de Tita Merello y había salido abucheado de festival y escenario no sabían que hacer. El artífice del encuentro, Jaime Divino,  señalaba hacia una puerta disimulada al costado de la barra hacia donde nos encaminamos prestamente, protegidos del las brigadas del mal que se habían quedado detenidas como liebres paralizadas en  la luz. Al llegar a la puerta por la que ya estaban pasando  los primeros comprobe que decía al igual que en la séptima pista "Salida mágica". Pelandrun y el Pibe Pergamino, junto a Lara y Sofia la traspasaron sosteniendo a Divino. Quedamos los últimos junto  a los ancianos de la tribu con Vieytes y Luconi, los servicios milongueros 24 horas, que habían encontrado una bolsa entera de cítricos en la barra y procedían metodicamente  a disciplinar a limonazos a todo aquel que salia de las luces. Cuando  estuvimos dentro de lo que resulto ser un pasillo apenas iluminado  el veterano barman cerró  la puerta utilizando cuatro trabas con candado. Avanzamos  durante un largo rato hasta que llegamos a una puerta similar detrás de la cual se oía un violín desafinado, un acordeon, una guitarra y una flauta.  Luego de ayudar al barman a colocar los candados correspondientes vi que la sala tras la puerta era una mezcla entre una gran cocina de campo y un obrador de panadería, con las hornallas y un horno  de barro a un costado en el que también había una mesa de madera de mas o menos cinco metros por dos, con restos de harina y algún disco de empanada abandonado junto a bollos extendidos. Del horno salía aun calor y se veían un par de panes caseros,  ese tipo de panes de masa compacta  que solo pueden encontrarse en algunos almacenes de ramos generales o pulperías de pueblo. Un par de ancianas freía  empanadas en una olla llena de grasa hirviendo. Una pareja llenaba de almíbar y grajeas una inmensa bandeja de pastelitos de membrillo.  A lo largo de las paredes había otras puertas clausuradas y sentados en bancos de madera o cajones  los milongueros y  exiliados de todas las pistas anteriores compartian comida y bebida caliente en jarras esmaltadas.  
En el mostrador algunos recalcitrantes  bebían vino o caña en vaso duralex al lado de un pulpero y una caja registradora que al ingresar dinero sonaba en melancólica cadencia sin desentonar con cuatro viejos musiqueros que tocaban como sabían para  los que aun tenían piernas  como el pibe Pergamino o para endulzar el sueño de algunos que dormitaban tapados por abrigos. En el fondo había un portón de madera y una puerta mas pequeña por donde se iban yendo  los que saciados de tango o desayuno abandonaban para siempre el corazón del Tango Divino. Aquella "salida mágica" debía estar lejos del cuerpo principal del festival o la inminencia de la mañana había disuadido a  los monstruosos vecinos y los clausuradores.  Mientras Pelandrun desplegaba su saber filosófico queriendo interesar a las muchachas en el elaborado proceso del amasado factico del pan y los pensamientos me fui al mostrador buscando algún consuelo gastronómico. Al lado de los precios de la caña, el Casalis, la Grapa, la ginebra, la empanada hojaldrada,  el sanguche campero de matambre o lomito, el vino, el sifón, las facturas de membrillo y crema,  el salame picado grueso, la galleta, la figazza y la bondiola, vi escrito en un cartel lleno de grasa el ultimo poema de R.Lamido el que marcaba la despedida:

" que el tiempo no te robe la inspiración,  ni el sueño la ilusión de aprender . Que todos  tus adioses sean dignos."

La ultima hornada de empanadas salio fragante. Los panes caseros se cortaron, rellenaron y  vendieron. Ya casi no había baile. Los músicos acometieron "La cumparsita" ultima y luego guardando los instrumentos en estuches gastados se unieron también a los naufragos de la noche, mecidos por la marea de cansancio en pequeños grupos que masticaban y sorbían agradecidos y en  silencio.
 En una mesa Divino con su manchado esmoking compartia galleta, huevos fritos  y pesar con algunos samurais que llevaban la armadura de goma espuma destripada. Cada tanto miraba hacia la puerta sin dejar de esperar. Compré dos jarros esmaltados con el logo del Festival: un faro iluminando un mar de zapatos en tinieblas. Me los llenaron  de mate cocido para acompañar dos empanadas de carne cortada a cuchillo. Compre también media docena  de pastelitos para la comida o la merienda, que guarde en la bolsa  junto con la tablet.  Había un lugar libre cerca de la puerta y hacia allí fui.  No me quería cargar de abrazos y tristezas al atravesar el salón en retirada.  Cuando me senté una muchacha arrebujada en un abrigo que me parecía familiar abrió los ojos y me saludo, medio dormida.  Era Laura. A falta de un tango para compartir alargue la mano ofreciéndole jarro y empanada, como hacia Raul Mamone.  "Ya es tarde - dijo - Nos vamos". Empujando la puerta se vio entonces el belfo de "Corsini" el Caballo del Indio con su dueño al lado.  Laura fue hacia ellos y ayudada por Martín subió agarrándose al cuello del animal. Luego de saludar desaparecieron los dos en la alborada.
Vieytes y Luconi vinieron a saludar, con la mochila llena de empanadas. "Vamos a batir la periferia, por si quedara alguna jeta por machucar en las inmediaciones." - dijeron.  Pelandrun, Pergamino y las muchachas no se veían por ningún lado.
   Un par de obsesivos quiso cantar para que alguno bailara.  Le estaban sobrando, como yo,  a un final digno.
 Salí a la calle con uno de los jarros casi lleno.  En el ostentoso coche que había pertenecido a un cura tanguero, ahora propiedad de  Diogenes Pelandrun filosofo, pizzero y místico me esperaban los compañeros restantes de aventura. Me acomode atrás, junto a Pergamino y Lara.  Nos alejamos del  bote salvavidas y el naufragio.  La calle se abría al campo e iba en paralelo junto a la vía del tren, detrás de unas alambradas.  Tras una reja se veía ya el anden, con algunas pocas islas de milongueridad flotando aun en los compases idos, ensuciando de noche y fatiga la mañana recién estrenada.  Cuando  dejábamos atrás la estación vi entre los que esperaban a  una mujer parada sola. Tenia un porte que reconocí y un vestido con un  diseño de madreselvas. Desesperado grité a Pelandrun  que parara el coche. Sin esperar que se detuviera por completo salte con los jarros en la mano, vaciando todo el mate cocido que quedaba en mis piernas. El tren llegaba en ese momento. Rodee las rejas. Me caí. Me levante. Las rodillas me ardían. Ella había subido y estaba parada frente a la puerta mirando sin ver. Alcance a llegar al molinillo automático sacando la tarjeta y pasándola. El molinillo se abrió. Sonaron los pitidos. Grite. Las puertas  se cerraron. Volví a gritar.  Llegue corriendo hasta el vagón con los pantalones manchados destrozados,  la derrota en la expresión,  los jarros vacíos aporreando la puerta. Desde arriba ella me miro. "Helena" - Grite - "Tu belleza es como esas barcas Niceas que en el perfumado mar en calma llevaban al viajero fatigoso  a su nativa costa..." Acaricie el momento para detenerlo. Por un instante me vi arriba. Pero la poesía no suele abrir muchas puertas. Y las de trenes nunca. Me quede parado como tantas veces en el anden viendo como se iba,  haciendo un estúpido movimiento de impotencia  con los jarros en alto a modo de saludo, sin terminar el poema de Poe y pisoteando un folleto arrugado del Festival que todavía olia a su perfume.
Cuando llegó el siguiente tren y  los últimos milongueros  nos subimos con la mirada baja, el mate cocido ya  se  había secado, las rodillas me  dolían menos que el alma  y la mitad de los pastelitos era historia.